UN AÑO SIN COMPRAR ROPA: RESUMEN MAYO (5/12)


Comienza un nuevo mes y eso significa que es momento de hacer el resumen mensual de mi experimento de no comprar ropa, calzado ni accesorios durante un año. ¡Son ya 5 meses desde que empecé y debo decir que se me está pasando volando! Siendo totalmente sincera os diré que no echo nada de menos las tiendas, y muchísimo menos perder tiempo en probadores, colas, ¡nada de nada! Mi mente poco a poco va cambiando, y yo, tan contenta. Veo prendas muy bonitas por ahí, como la biker rosa de Zara o las bombers satinadas en azul celeste de mil tiendas más, pero luego se me pasa el flechazo pensando en el coste humano de esa prenda o en que el año que viene estará de nuevo en veinte colecciones más. Es curioso como la cabeza se va amueblando con este tipo de experiencias y aprendes a valorar y cuidar mucho más las cosas que tienes y sobre todo a desarrollar la creatividad para pensar en nuevas maneras de combinar y sacar partido a tus prendas, y eso me encanta. 
 Hace un par de días pude ver por fin el documental The True Cost. Me lo había recomendado un montón de gente y me dejó destrozada. Lloré en varias ocasiones. Por si no lo conocéis, el documental habla, a raíz de la tragedia de Rana Plaza, del sistema de fábricas de ropa en la India y no solo eso, sino que habla de la manipulación genética de semillas de algodón en diferentes partes del mundo (no tenía ni idea de eso y me dejó aterrada), de la ansiedad que produce el consumismo masivo y de muchas otras cosas más que me parecieron muy interesantes, junto con entrevistas a gente del sector que se posiciona desde diferentes lados. (Por cierto, me enamoré de Livia Firth). Me dieron ganas de no volver a pisar una tienda fast-fashion en mi vida, y de quemar toda mi ropa de este tipo de marcas, pero eso tampoco sería muy sostenible (lo más razonable es alargar todo lo posible la vida de esas prendas). Algo que me hubiera gustado que mencionara es no solo las fábricas de ropa barata, sino las de high-fashion, pues estoy segura de que muchas marcas de renombre realizan estas mismas prácticas terribles. Es posible que si hubiera visto este documental con 17 años no hubiera estudiado Moda, pues por momentos viéndolo sentí mucho odio contra esta industria: su publicidad, las tendencias…es casi repulsivo ver como para esta industria, todo está milimétricamente estudiado y es curioso como en el film lo comparaban casi con la propaganda de las dictaduras. Considero que es un documental de visionado casi obligatorio y que te hace pensar en un millón de cosas, hace que cambies tu enfoque y preguntarte en que clase de sociedad vivimos. No estoy diciendo que ahora todos nos volvamos locos y tiremos piedras a los cristales de H&M o Zara, sino que recapacitemos un poquito acerca de cuales son nuestros hábitos de consumo y qué nos aportan. Y sobre todo, que cuando vayamos a comprar ropa, o cualquier otra cosa, no lo hagamos como borregos.
Ahora que llega el calorcito tengo más ideas: customizar gafas de sol, intentar hacer sandalias, hacerme unos vestidos con telas, arreglar otros…así que espero estar mucho más productiva en ese sentido. Mi Pinterest está a tope de ideas y yo tengo muchas ganas de ponerme manos a la obra ahora que los días parecen más largos…
Y por último, una de las cosas que no puedo parar de pensar últimamente es: ¿Tenemos demasiado maquillaje? Quizás es por que soy demasiado organizada y odio tener por tener, pero ¡echo de menos los tiempos en que todo mi maquillaje cabía en un neceser! ¡Qué sencillez! Ahora mi maquillaje está organizado en una cajonera de plástico de nada más y nada menos que 7 cajones. Me gustaría tener muchísimos menos productos y ser más minimalista en ese sentido. ¿Sería capaz? Seguro que sí.

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