UN AÑO SIN COMPRAR ROPA: RESUMEN JUNIO (6/12)


Redoble de tambores: ¡se cumple medio año desde que empecé el reto! Aunque el post de este mes llega con algo de lentitud, estoy súper contenta por como van las cosas y por lo lejos que estoy llegando. Ahora con la llegada del calor la cosa se complica un poco…y es que detesto el calor, no me sienta nada bien. Hace que me sienta pesada, sudorosa e incómoda. Me quita las ganas de todo. Para más inri, parte de mi ropa del verano pasado me queda ajustadita-nivelincomodidad (una, que es de buen comer). En especial los pantalones. Se me clavan todos en la zona de los muslos y solo tengo ganas de llegar a casa y vivir en ropa interior, así os lo digo. ¿Estoy siendo demasiado explícita? Vaya. Decidme por favor que también os ha pasado. El caso es que llega la época de desterrar los pantalones hasta nuevo aviso. Espero tener tiempo para iniciarme en el arte de crear vestidos minimalista-veraniegos.
En otro orden de cosas, ya han comenzado las rebajas de verano y con ello también la locura colectiva, locura de que la que este año me alegra no formar parte. Veo por Snapchat a chicas desesperadas por hacerse con la prenda de turno, esperando a que den las 12 para entrar en la web de Zara, chicas que hacen hauls de un montón de prendas que se han comprado solo por que estaban rebajadas… y sinceramente, además de vacía, me parece un poco triste esa mentalidad de comprar por comprar, veo cosas que me asustan por ahí y que definitivamente no me representan. En este medio año mi percepción sobre el consumismo ha cambiado de manera bastante drástica, y antes de tirar algo o comprarlo, me hago muchas preguntas: ¿Realmente lo necesito? ¿Puedo arreglarlo? ¿Puedo dárselo a alguien? ¿Puedo hacerlo yo sin mucho esfuerzo? y así. Más que un reto sobre NO comprar, cada vez me doy cuenta de que esto es un reto para replantearte tus hábitos de consumo y hacia dónde te llevan. Un reto que te ayuda a aprender a comprar con cabeza. Yo no hago más que ver fotos mías de hace un año o dos y arrepentirme de toda la ropa de la que me he deshecho por auténticas tonterías. De modo que arregla, intercambia, aprovecha.Y guarda tu dinero para cosas que te van a aportar mucho más, como viajar con amigos.
Y ya que se cumple el 50% de este reto, me apetece hacer una lista (¿Que otra cosa voy a hacer yo, la loca de las listas?) con todas las cosas que por el momento he aprendido durante estos meses.
⋆  Se puede vivir perfectamente sin comprar ropa de manera, pues tenemos más ropa de la que creemos tener. Y mucha de ella ni la usamos.
⋆ Arreglando ligeramente muchas prendas de nuestro armario podemos mejorarlas considerablemente y con ello, querer llevarlas de nuevo.
⋆ La manera en la que ciertas empresas textiles logran vender sus productos mega-baratos suele implicar prácticas deshonestas que hacen que me de algo de rabia luego entrar en sus tiendas. O que me hagan plantearme directamente no volver a entrar en sus tiendas. También las marcas que venden sus productos a precios desorbitados me producen el mismo rechazo.
⋆ La economía colaborativa (intercambio, segunda mano) es una manera estupenda de ser un poco más sostenible e inteligente. 
⋆ Estamos demasiado obsesionados con la ropa, las tendencias y el querer estar a la última. Y no hablemos ya del mundo de las tallas y el aspecto físico…
⋆ La moda sostenible, bonita y asequible, es posible. ¡Estoy segura!
⋆ En los momentos importantes, lo que menos importa es la ropa que llevas.
⋆ Ahora soy mucho menos materialista, y eso se extiende no solo a la ropa, sino a otras cosas como los productos de belleza y el maquillaje.

Sin duda, esto está siendo de lo más interesante...

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