31 August 2016

UN AÑO SIN COMPRAR ROPA: RESUMEN AGOSTO


Vaya, vaya…Agosto ha sido el primer mes en el que he sentido ese impulso de ir a una tienda, en el que he tenido ganas de curiosear entre las 5 plantas del Primark Gran vía o los percheros de mis tiendas vintage favoritas de Malasaña. Acababa de cobrar y me apetecía gastar. Tal cual. ¿Conocéis esa sensación? Pero respiré hondo, pensé: “Cynthia, que vamos muy bien. Déjate de pensar en ropa y si quieres gastar, vete a comprarte un libro, o vete a Primor a mirar iluminadores o a cenar unos tacos bien cargados de guacamole.” 
Y oye, eso hice, fui a cenar con amigos y aparté mi mente de las compras innecesarias. Se me pasó la tontería enseguida. Es curioso como cada vez más rápido mi cerebro razona para librarme de esos estúpidos impulsos consumista-fashionistas (esa palabra no existe, pero ya me la invento yo). Es solo una sensación esa de “necesitar” gastar o comprar algo. Una vez la has saciado, tu vida sigue, con los mismos problemas y alegrías que hace 30 minutos. Comprarte un puñado de ropa no va a cambiar nada, si acaso el saldo de tu cuenta bancaria. Por no hablar de lo que me enfadaría conmigo misma por no ser capaz de no haber cumplido algo tan sencillo como estar un año sin comprar ropa. Y este mes, de nuevo, el remordimiento de prendas que vendí ha vuelto a visitarme, como los fantasmas de Cuento de Navidad al Sr. Scrooge. En esta ocasión me he tirado unos cuantos días pensando en este precioso kimono. ¿Por qué te vendí, precioso kimono, que encima tuve la suerte de encontrarte y estabas agotadísimo? Nunca encontraré otro tan bonito como tú. Cómo te hubiera disfrutado este verano. Nunca mais.

El caso es que Agosto ya ha terminado y con ello la vuelta a la rutina, pero lejos de depresión post-vacacional -partiendo de que para tener depresión post-vacacional primero necesitas tener vacaciones- yo me alegro por la llegada de Septiembre. Soy una chica otoñal, me gustan las chaquetas, y esa sensación de que todo está en marcha. Porque en Agosto, España desconecta de todo, todo está cerrado, etc… Como mi mercería favorita (Megino), que ha estado cerrada en Agosto y me he quedado a medias con un DIY. Qué duro todo. Al final no hice las dos prendas que quería hacer con las telas que tenía por casa, pero espero poder realizar una antes de que llegue el frío (es una falda de cintura alta con crop-top a juego) y dejaré la otra, un vestido de tirantes con una tela rosa plisada pre-cio-sa por si tengo alguna boda en primavera.
En cuanto a mi propio armario, me gusta mucho más mi ropa de Otoño/Invierno que la de verano, de modo que empiezo con muchas ganas este nuevo mes de Septiembre, ¡estoy deseando ver que tiene preparado para mí esta nueva temporada!

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