Oh, hello!

Cynthia Bagué

Escritora Estilista de Indumentaria Cinéfila

21 December 2016

¿ALMACENAMOS DEMASIADO MAQUILLAJE?

Llevo unas semanas pensando sin parar en esto: ¿Tenemos demasiado maquillaje? ¿Es sano esta locura de almacenar tanto? Mientras miraba la enorme cajonera rosa de metro y medio de alto donde guardo todos mis productos beauty, me di cuenta de que tenía muchísimos, y me entró un poco de ansiedad. Bueno…no sé si era ansiedad la palabra, pero es esa sensación extraña que nos entra a la gente muy organizada cuando vemos mucho de una cosa que es muy bonita pero que no vamos a usar del todo. Me pasa igual cuando me regalan agendas bonitas. ¡Son preciosas, pero no uso agendas! Y lo quieres usar todo y gastarlo todo, pero no tienes vidas suficientes. Y entonces recordé una frase que leí hace poco: “Echo de menos los tiempos donde todo mi maquillaje cabía en un neceser.” Esa frase además me evocó algo que espero poder hacer mucho a lo largo de mi vida: viajar. O mudarme a otro país durante unos meses. Serán momentos increíbles donde seguramente todo será tan emocionante que no necesite más que los productos de maquillaje que haya en mi neceser. Momentos en los que mi maquillaje será la última de mis preocupaciones. Seguro que no necesitaré una cajonera enorme de las que se levantan del suelo.


El caso es que me puse a investigar por internet para ver si yo era la única loca aquí. ¡Y…sorpresa! Del mismo modo que ya hay muchas personas que están haciendo el reto de no comprar ropa, o de crear un armario cápsula solo con X prendas, otras tantas están haciendo limpieza de maquillaje para quedarse solo con lo necesario. Why I decided to stop hauling makeup” es por ejemplo, un post que me ha gustado mucho de una blogger de belleza sobre este tema. El caso es que esto ya es todo un movimiento, cada vez es más fácil encontrar vídeos y posts donde chicas explican felizmente como ha reducido drásticamente su colección de maquillaje a solo los productos que realmente usan. Y yo esos vídeos los encuentro extrañamente relajantes e inspiradores.





Además, artículos como Minimalist makeup y “Decluttering my makeup collection helped me feel more beautiful”… me animaron a seguir dándole vueltas a la idea. No podía dejar de pensar en ello. A la vez, marcas como Glossier (la cual me encanta) apuestan por la belleza minimalista, las chicas low-mainteinance, y por producir en pequeñas cantidades. Esas chicas que no necesitan maquillarse casi nada, que apuestan por la belleza natural y tardan 5 minutos en arreglarse por la mañana, que tienen sus productos favoritos de toda la vida y nada más. Sus vídeos GRWM (Get Ready With Me) me enganchan, son sencillos y naturales. Su lema “Skin first, makeup second” defiende algo con lo que me identifico: cuanto más sana y cuidada esté tu piel, menos tiempo pasarás maquillándote. 





Con el paso del tiempo me he dado cuenta de que, aunque me encante cosa loca el maquillaje, y probarlo y comprarlo todo, yo también soy ese tipo de chica…la que prefiere pasar más tiempo saboreando las tostadas del desayuno que perfeccionando el contouring a las 7 a.m. La belleza sin preocupaciones es algo que también se asocia a las francesas, iconos imbatibles de estilo en cualquier modalidad, y así que ya tenemos otra razón por la que el tema me fascina. Uno de mis últimos girl-crush franceses es Louis Follain, que me enamoró en este artículo para Byrdie donde explica sus básicos de belleza
Pero vamos a los dilemas que una se plantea en la cabeza al pensar en ello… ¿Ventajas de tener poco maquillaje? Como amante de la organización y la sencillez, me parece una idea fantástica. Es perfecto si no queremos ocupar mucho espacio ni gastar demasiado tiempo por las mañanas. En caso de estar siempre viajando o de mudanza a la vista, también es buena idea saber que no tienes miles de productos que trasladar. Keep it simple. Visualmente queda precioso y ordenado, las cajoneras de acrílico de Muji son mi opción favorita. Tienes también la posibilidad de seleccionar mejor lo que compras, no dejarte llevar por el ansia (culpable) e incluso pasarte del todo al cruelty-free y los productos naturales (algo que también me ronda). Y la mejor ventaja de todas: aprendes a distinguir cantidad de calidad: quédate solo con lo bueno y lo que te funciona, por mucho que esa paleta de 30 sombras neón que sabes que no vas a usar nunca solo cueste 5€.

¿Inconvenientes? Como persona curiosa a la que siempre le gusta probar nuevos productos y curiosearlo todo, la idea me asusta bastante. Bien es cierto que a diario siempre acabo maquillándome del mismo modo, pero todos tenemos nuestros cajones beauty llenos de por-si-acasos: “este eyeliner de purpurina morada por si acaso voy a la fiesta de la  revista Rolling Stone” o “Esta base que me queda demasiado blanca la guardo por si me disfrazo de muerta en Halloween” y así. ¿Os suena? Gracias a este blog también suelo recibir algunos productos por parte de las marcas (lo cual siempre me hace sentir muy afortunada), y ese es el principal motivo por el que a día de hoy tengo tanto. Siempre recordaré el día en que en la fiesta de NYX me dieron la famosa bolsa con 100 productos y casi me da un parraque de amor-ansiedad. Sé que hay chicas que son felices solo con la visión de sus cajones y cajones llenos de maquillaje, pero he llegado a la conclusión de que no es mi caso. Tener demasiado me agobia. Y la visión de un mueble transparente pequeño y sencillo lleno con solo los productos justos me produce una inusual paz…




Y para terminar, me gustaría aportar mi visión sobre algo que me preocupa y que tiene relación: la mayor parte de la industria de la belleza se lucra de nuestros complejos (por no hablar del testado en animales y la sostenibilidad…) Nos incitan a consumir sus productos: para desear ser alguien que no somos, para corregir defectos que no deberíamos esconder, para perder el culo por productos que en realidad no van a cambiar nuestras vidas, o simplemente porque la imagen de un display de tienda con maquillaje de mil colores y texturas es una maravilla y a mi me atrae más que a una urraca… Y el caso es que, aunque suene a cliché, en realidad no necesitamos tanto para vernos bonitas, porque ¡noticia! ya somos bonitas. Por supuesto, cualquier mujer es libre para maquillarse cuanto desee y a mi me parece todo un arte, pero no basemos nuestra autoestima en eso: hagámoslo porque nos gusta a nosotras. También, últimamente, al interesarme más por el mundo de la belleza, noto que en internet parece que siempre se habla de los mismos productos, veo el ansia de muchas por querer probar siempre lo último y acumular sin parar, el hype que se le da a productos que no lo merecen…y me saturaba un poco.

Yo ya he tomado una decisión y he hecho mi limpieza titánica de maquillaje y cosméticos, me he comprado el acrílico de Muji y estoy feliz por como ha quedado todo. Espero poder subir pronto un vídeo tan relajante de esos a mi canal explicando con qué productos me he quedado. Hacer la criba no ha sido fácil, teniendo en cuenta que yo soy soy de las que saca de su cajón, por ejemplo, un iluminador bonito, ¡y simplemente se queda admirándolo! Aún así, es una experiencia genial y liberadora, y estoy muy contenta de haberla hecho. 

Nací en Madrid en 1990 siendo Libra y zurda. Soy Técnico Superior en Artes Plásticas y Diseño, con especialización en Estilismo de Indumentaria, y mis pasiones son el cine y los libros. También me gustan mucho: los idiomas, los viajes en el tiempo, los chihuahuas, la moda del S.XVIII y Bill Murray.

0 comentarios:

Post a Comment

CYNTHIA BAGUÉ
@somewhear
Madrid, Spain

EMAIL ME