Oh, hello!

Cynthia Bagué

Escritora Estilista de Indumentaria Cinéfila

17 April 2017

EL DESPERTAR DE LA FUERZA (O CRÓNICA DEL RETORNO DE LA INSPIRACIÓN)



Estaba dudando entre dos títulos de Star Wars para dar nombre a este post: Una nueva esperanza y El despertar de la fuerza, ya que los dos ilustran de manera bastante clara como me siento desde hace un par de días. Ahora son las 7 de la mañana y todavía no me he acostado, pero no tengo sueño ni remordimientos. Ha vuelto. He recuperado la inspiración y las ganas.

Durante meses me sentía de una manera incapaz de explicar con palabras. Sentía que el mundo me había absorbido por completo, que me había integrado de manera completa en ese entramado gris y uniforme que es la vida adulta. Adulthood, como el nombre de un barrio al que te han obligado a mudarte. Era como una más de esas personas que a las 7 de la mañana en el metro tienen cara de estar pasando por el peor de los calvarios. No me malinterpretéis, no le veo ningún problema a ser adulto, es solo que yo había echado anclas en la orilla incorrecta de la madurez: la que olvida por completo la creatividad, la inspiración, las ganas de crear, y se conforma de manera insultante con pagar las facturas, vivir en su zona de comfort, soñar con unos días de vacaciones y no preguntarse absolutamente nada. De un tiempo a esta parte había dejado de escribir, soñando siempre con terminar esa novela que nunca tenía ganas de continuar. Había dejado de publicar en mi blog, obligándome a pensar que absolutamente a nadie le interesaba lo que yo pudiera contar. Había dejado de hacer cosas que me gustaban mucho por el hecho de que, simplemente, no tenía ganas. Empezaba a hacer algo y a los cinco minutos ya lo estaba dejando, mi mente no podía concentrarse en nada, aunque por dentro tenía mil ideas, mil proyectos...y todo el mundo a mi alrededor parecía ocupado con montones de cosas creativas. Todos parecían llevar una vida mucho más plena que la mía. Y yo quería llevar una vida así, y poner en práctica mis mil ideas y mis mil proyectos, pero de nuevo, mi cabeza me traicionaba y se aburría -o se autoconvencía de que absolutamente a nadie le interesaba- y yo desistía sin oponer demasiada resistencia. ¿Bloqueo creativo? ¿Crisis del cuarto de siglo? ¡Qué se yo! De modo que opté por el pensamiento fácil: "Cynthia, es normal. Tu blog es una pérdida de tiempo. Tus fotos son una pérdida de tiempo. Hasta el 80% de lo que escribes es una pérdida de tiempo. Madura. Sé adulta. Vive una vida normal y da gracias por ello."

A decir verdad, me encontraba bastante cómoda siguiendo ese falso dictado de mi cerebro. Los días pasaban y yo era como un zombie: iba a trabajar, comía y cenaba casi sin darme cuenta, luego descansaba, me evadía viendo series y me entregaba como loca a los placeres de la lectura. Si algo bueno salió de esos momentos, es que retomé una de mis pasiones: leer. Era dejar un libro y coger otro. Era refugiarme en mundos más optimistas y emocionantes que en el que me encontraba yo. Era como uno de esos personajes de película indie que lleva una vida totalmente anodina hasta que algo extraordinario pasa. Aunque yo me temía que, si no hacía nada, nada extraordinario iba a pasarme.

Muchas veces he deseado que en la vida real también existiese el Sombrero Seleccionador de Harry Potter. Te lo pones y te dice cúal es tu camino en la vida, a qué deberías dedicarte. "Tú, escritora." "Tú, panadero." "Tú, dibujante." Y así. Pero por desgracia eso no existe y las normas del mundo de los mayores dicen que eres tú misma la que debe averiguarlo, por complicado que parezca. Y creedme, es complicado. Y si nunca llegas a averiguarlo, siempre puedes conformarte con un trabajo y una vida que te desangre. Mi pérdida de ganas por todo también estaba motivada por un "¿Y qué se supone que hago ahora con mi vida?". Había malgastado 4 años de mi vida estudiando algo que ya no me apasionaba lo suficiente como para hacer de ello mi profesión, y tampoco tenía dinero, ni tiempo ni ganas para sacarme una carrera. (Sabiendo además que, hoy día, un titulo universitario no te garantiza nada.) De nuevo fui dejando pasar los días, las semanas, los meses, y la procrastinación junto con las historias de los libros se convirtieron en mis mejores refugios.

Pero cuando algo late en tu interior e intenta abrirse paso a través de esa maleza mental llena de excusas, auto-compadecimiento y conformismo, algunas veces logra arañar la superficie. Y lo ha conseguido. Durante meses he estado dormida, me he conformado con un letargo extraño y reconfortante, pero sé que hay mucho más. Los libros, mientras me acunaban y me ofrecían cobijo en un momento confuso, tambien sembraban a escondidas en mi mente la semilla de que otros mundos, experiencias y aventuras estaban por descubrir. Y por todo ello, les doy las gracias. Le doy las gracias a los escritores y escritoras y espero, algún día, poder ejercer la misma magia sobre alguien. Y es que no sé que es lo que ha pasado, pero de repente tengo ganas de (volver a) escribir, crear, de pasar noches en vela si con ello me siento un poco más viva.

No sé si algún día lograré completar el puzzle de la persona que soy, pero quizás tampoco haga falta. No necesito saber cómo va a ser el resto de mi vida, me basta con saber cuál será mi próximo paso, y creo que acabo de descubrirlo. Sé que si lo bueno fueran tan fácil, todo el mundo lo lograría. Pero lo fácil es vivir en ese letargo, conformarse con ese falso arrullo hasta que un día te miras al espejo y descubres que tienes 90 años y la vida se te escapa, esta vez de verdad. La normalidad -mal entendida cuando se disfraza de conformismo y aplacadora de pasiones- puede ser un arma de doble filo. A partir de hoy voy a vivir con mis cinco (o quizás seis) sentidos, y lo más importante, no voy a tener miedo de absolutamente nada. Ni a ir de noche sola por la calle, ni a mandarle mi CV a una editorial, ni a enfrentarme a una pantalla en blanco que espera mis historias. Quiero vivir la vida que quiero vivir y voy a luchar contra cualquier obstáculo, como las heroínas de mis novelas.

Son casi las 8 de la mañana y, como he escrito antes, todavía no me he acostado. Pero no puedo estar más feliz. Ha despertado la fuerza. Hay una nueva esperanza. Ha vuelto y yo he vuelto con ella.

Nací en Madrid en 1990 siendo Libra y zurda. Soy Técnico Superior en Artes Plásticas y Diseño, con especialización en Estilismo de Indumentaria, y mis pasiones son el cine y los libros. También me gustan mucho: los idiomas, los viajes en el tiempo, los chihuahuas, la moda del S.XVIII y Bill Murray.

6 comentarios:

  1. ¡Que inspirador! Tengo que decir que yo llevo en ese letargo mucho tiempo, a veces me despierto, pero sigo ahí, y me pone muy triste, mucho. No sé como salir. A veces incluso me cuestiono si tengo ganas, ya que como dices, esto es muy cómodo, muy fácil. Aunque a la vez es doloroso por dentro. No sé si me explico, no tengo el don de la escritura jajaja, de todos modos, me alegro mucho por tu despertar, espero ansiosa leer los pasos que das y las aventuras que te llegarán!
    Ah, por cierto, aún tengo ganas de que nos cuentes como fue volver a poder comprar y todo el proceso, como te sentiste, si has consumido mucho, esas cosas :)
    Muchos besos, siempre es un placer leerte <3

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    1. Te entiendo totalmente Laura :) Y jo, muchísimas gracias por comentar!! Respecto a lo de poder volver a comprar, había pensado en cuando lleve 6 meses con el reto terminado hacer un post contando mi experiencia, tengo muchas ganas!

      Un abrazo enorme!

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  2. ¡Hola Cynthia! Me siento muy dentro de estas palabras, me identifican mucho. He estado un par de años en ese letargo, trabajando de dependienta, sin hacer nada más por la vida (algún curso que otro...) pero sin luchar por hacer algo que realmente me apasionara y relacionado sobretodo con el periodismo... Dejé el trabajo en mi pueblo a finales de 2015 para emprender una aventura en Madrid, pero por motivos familiares tuve que abortar misión y quedarme en casa. Al final, volví al mismo trabajo y entré de nuevo en el bucle hasta enero de este año que lo dejé. Empecé a trabajar en un gabinete de prensa y cuando acabe mi contrato quiero montar mi propia empresa. No se si me cansaré si fracasaré, pero sí se que cuando pienso en el proyecto tengo mariposas en el estómago y eso es por algo bueno seguro. Porque mi camino debe ir por ahí, con ese proyecto o con otros...

    Espero que sigas con la fuerza despierta mucho tiempo y nunca se vaya.

    Un beso
    Ana R.

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    1. Muchísimas gracias Ana por tu comentario! :) Es muy guay que estés emocionada por montar tu propia empresa, ya me contarás que tal!! :)))) Si tienes mariposas en el estómago una buena señal.

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  3. Sólo comentar que yo sí que te leo y consulto con frecuencia tu blog. Sigue publicando.

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CYNTHIA BAGUÉ
@somewhear
Madrid, Spain

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