DESPUES DE...UN AÑO SIN COMPRAR ROPA


Hoy se cumplen 6 meses desde que, allá por Enero (¿Cuando empezó a pasar tan rápido el tiempo?) pasé un año sin comprar ropa, calzado ni accesorios. Me apetecía escribir este post y así contaros un poco como ha sido mi vida después del reto, porque siento que han tenido lugar muchos cambios, por dentro y por fuera. Voy a dividirlo en los aspectos que considero más importantes. ¡Allá vamos!

¿SOSTENIBILIDAD SOLO POR UN AÑO? NO, ¡PARA SIEMPRE!
Esto es que es de lo que más orgullosa estoy: mi manera de relacionarme con la moda se ha transformado, y ahora me siento mucho mejor. Antes compraba ropa sin preguntarme el porqué, sin interesarme en qué había detrás o que prácticas estaba apoyando al dejarme el dinero en ciertas compañías. Después todo cambió. Todavía no sé tanto como muchas otras expertas en la materia de la sostenibilidad, pero intento aportar mi granito de arena con mis actos diarios: intento no acumular, reutilizar todo lo que pueda, desde ropa a comida, consumir menos... La moda y la ropa siempre van a ser parte de mis pasiones, de modo que en estos 6 meses posteriores al experimento, cuando he querido comprar ropa, he acudido a tiendas vintage y de 2° mano. Me encanta por ejemplo cuando en las tiendas Humana hacen sus días de Todo a 1€ (suelen hacerlo cada 2-3 meses). ¿Me creéis si os digo que uno de esos días me compré una falda denim de cintura alta de Calvin Klein? ¿Y un blazer de Gerard Darel? Pues es cierto. En esta foto podéis ver algunos de mis hallagos del Todo a 1€ de las tiendas Humana de la semana pasada.



Todo es cuestión de tener paciencia, rebuscar, tener el ojo entrenado para reconocer tendencias, inspiraciones, diseñadores... y sobretodo, olvidarse de los prejuicios que mucha gente tiene con la ropa de 2º mano. Para mi es una pasada porque nunca sabes que tesoros te vas a encontrar y eso hace que tu estilo sea único. Por no hablar del ahorro... Yo disfruto rebuscando en las tiendas vintage y de 2º mano y en los mercadillos como el Lost & Found, y la emoción de encontrar algo que te gusta, tiradísimo de precio y sabiendo que estás dándole una nueva vida y que estás renovando tu armario de manera inteligente, es genial. He heredado ropa de amigas y he customizado otras tantas prendas para volver a llevarlas de nuevo. Me pierdo durante horas leyendo artículos sobre reciclar ropa, crear tus propios cosméticos.... Todas estas cosas me hacen sentir bien y esa es la persona que soy ahora mismo. Esa sostenibilidad que empieza cuando decides no comprar ropa durante un año "para ver qué pasa" acaba extendiéndose de manera positiva a otras facetas de tu vida.

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EL EFECTO REBOTE. 
El efecto rebote es real. Pensaba que no, pero lo es. Semanas despues de terminar el reto, pasé por delante de cierta tienda mastodóntica fast-fashion de Gran Vía y entré, pues quería comprar una cosa del departamento de decoración -sí, ese tan malditamente adorable- para un regalo que tenía que hacer. Cuando quise darme cuenta, llevaba en la mano una de sus cesta de ropa, que estaba a rebosar de prendas que no recordaba haber metido ahí pero que, efectivamente, había metido ahí. Como quien despierta de un hechizo, solté la cesta y salí de ahí. En cuanto al regalo que tenia que hacer, pensé que, igual que yo no apoyo el fast-fashion, a partir de ahora cuando tuviera que hacer un regalo lo haría de manera más especial: buscando tiendas de artesanía, haciéndolo yo, regalando experiencias o algo más detallista. Desde entonces, ya casi no entro en tiendas de ropa de grandes cadenas. El efecto rebote también me hizo darme cuenta del rechazo que ahora me dan determinadas marcas y tiendas: la música machacona, los precios inhumanos, los cánones de belleza dictatoriales... ¿de verdad eso nos gusta? ¿De verdad aspiramos a eso? Pues que no cuenten conmigo.

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EL INTERES SIGUE CRECIENDO TAMBIÉN EN OTRAS ÁREAS DE MI VIDA.
El interés por cuidar mi ropa, por aprender a arreglarla, sigue ahí, y cada día intento aprender un poquito más. Eso se extiende a otras áreas de mi vida: por ejemplo, estoy siendo cada vez más minimalista con los productos de maquillaje y preguntándome que productos estoy aplicando en mi cara y cuerpo. Y mejorando mi alimentación, huyendo de grasas saturadas y azúcares. Si quiero leerme un libro, busco primero si alguien lo vende de 2º mano en Wallapop. Este experimento te cambia la mentalidad y te hace tener una mente más curiosa, y eso lo agradezco. Como os decía en el primer punto, estoy leyendo mucho sobre la cosmética vegetal, los químicos de nuestra comida y productos cutáneos...y todo eso me lleva a querer mejorar mi calidad de vida y buscar nuevas alternativas. ¡Y además es emocionante!  No soy ninguna experta en el tema pero cada vez me pregunto más cosas e intento cambiar poco a poco las cosas en mi vida que no me parecen sostenibles. Ahora mismo, entre otras cosas, estoy intentando reducir mis productos de maquillaje al mínimo, y eso son palabras mayores para alguien que como yo, se siente atraída cual urraca por los expositores de Sephora y Primor. Y ha ocurrido algo que pensé que nunca pasaría después de odiar tanto mis clases de patronaje: vuelvo a tener ganas de aprender a hacerme mi propia ropa.

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THE UGLY TRUTH.
Hay momentos en los que me vengo un poco abajo pensando en que por mucho que algunos de nosotros intentemos hacer las cosas de manera diferente, las corporaciones y el poder siempre seguirán en manes de las mismas personas con intereses nada éticos, movidas solo por la codicia. Son momentos muy breves de tristeza, en los que siento que quizás debería unirme a la masa, seguir con mi vida y dejar de preguntarme tantas cosas...pero segundos después reacciono y me prometo a mi misma que, si está en mi mano, cada día intentaré que el mundo sea un lugar mejor con mis pequeños gestos. Desde saludar al autobusero -a veces soy un poco borde- hasta no comprar fast-fashion. También me enfurece un poco el tema de los influencers y las personas que muchos hoy en día consideran role models, no aprovechan todo el poder de influencia que tienen para mandar mensajes que intenten cambiar las cosas. Al revés, no paro de ver (por ejemplo) vídeos masivos de hauls de ropa china, y me pone muy triste. Los feeds de Instagram de estas personas son catálogos puros de comprar-comprar-comprar. Y por desgracia, a eso aspiran las chicas y chicos jóvenes que les siguen... ¿Acaso saben lo que están promoviendo? Lo dudo. Pero supongo que para algunos debe ser difícil tener principios cuando tienes que vivir de tu imagen...

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CADA VEZ SOMOS MÁS. 
Por suerte, también hay una parte bonita. La parte en la que os doy las gracias por tomaros vuestro tiempo en escribirme por Instagram Stories, en dejarme comentarios en redes sociales... Gracias por hacerme darme cuenta de que cada vez somos más personas que nos planteamos que narices está pasando con todo esto. El otro día subí unos videos en Instagram Stories donde hablabla de todo eso, y pensaba que nadie iba a responderme, pero ¡fuisteis un montón! Y me hace muy feliz saber que poco a poco estamos intentando cambiar la sociedad que nos rodea. Muchísimas veces he pensado que compartir mi experiencia durante el 2016 sin comprar ropa no le iba a interesar a nadie, pero resulta que muchas me habéis escrito diciéndome que os he animado a hacer lo mismo, y estoy conociendo a gente majísima por Instagram con la que tengo mucho en común. Es una pasada poder crear comunidad en torno a temas como estos. Me fliparía poder organizar en Madrid una especie de fiesta de intercambio de ropa y maquillaje (Swap Party) en un local del centro para conocernos todas y pasar un rato genial. O hacer como he visto a otras Youtubers que se intercambian ropa por correspondencia. Por cierto, ¡recomendadme canales, cuentas y blogs relacionados con el tema de la moda y la belleza sostenible, y DIY! He puesto un sidebar a la derecha con los que yo conozco y suelo leer.

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MI VIDA AHORA. 
Ahora soy mentalmente mucho más feliz. Mis preocupaciones son por cosas reales e importantes, como la familia, la salud, el trabajo. Hace mucho que dejó de preocuparme la percepción que los demás puedan tener de mi acerca de mi estilo personal, de mi ropa. Siento que la publicidad ya no me la cuela como antes, que ya no soy tan infuenciable, que puedo controlar mis impulsos consumistas y preguntarme qué hay más allá. Ahora me pregunto dos veces -o tres- las cosas antes de pasar por caja. Intento coleccionar momentos, no cosas. Y como la moda sigue siendo algo que me gusta mucho, intento vivirla de la manera más respetuosa posible. 

Soy bastante activa en mis redes sociales, sobre todo en Instagram, pero respecto a este blog, tengo pensado bastante contenido. Quiero publicar un montón de DIY pendientes que ya tengo fotografiados. Quiero grabar más vídeos para el canal, entre ellos un Haulternative con mis tesoros de 2º mano. Quiero publicar mi directorio de tiendas y mercadillos favoritos de vintage y segunda mano. ¡Tantas ideas y tan poco tiempo! O debería decir: Tantas ideas y tanto Netflix...

Un experimento como el que hice puede parecer una tontería, pero para mí desde luego no lo ha sido. Ha cambiado mi vida a mejor. ☺

1 comment:

  1. Organiza ese intercambio de ropa, es una idea fantástica. Cuando algo no me vale o llevo sin sacarlo del armario siglos, se lo doy a alguna amiga o familiar, pero el problema son las tallas que no suelen cuadrar. Pero un intercambio a gran escala sería genial ;)

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